LOS DATOS DEL DÍA
martes, 13 de marzo de 2018
ADRIÁN NYEL

El pasado martes os introducía la figura de un personaje muy importante en mi itinerario, en mi vida. ¿Recordáis su nombre? Sí, Adrián Nyel. Este buen hombre de 53 años era una persona valiente y comprometida con la causa de los pobres. Llevaba ya unos 27 años fundando y dirigiendo escuelas. En su interior portaba algo que yo definiría como “destellos de valor y genialidad”.
Ocupado en sacar adelante a mi familia, en asegurar la continuidad de la comunidad de religiosas y en retomar mis estudios del seminario, me veía a mí mismo, sobre todo, como un continuador de proyectos que otros habían iniciado. Nyel, con el que hice una buena amistad, era por naturaleza y por experiencia, un creador de proyectos. Pineso que él fue algo así como la chispa y yo el arbusto al que él prendió fuego. Juntos formábamos un equipo bastante bueno.

Para mí es justo decir que él fue la persona a través de la cual Dios me ayudó a ver claro lo que debía hacer con mi vida. Dios se sirvió de él para ligarme para siempre al mundo de la educación. Ambos mirábamos en la misma dirección, la de los barrios pobres de las ciudades de toda Francia, y en particular, de los niños pobres que pululaban vagabundos por las calles de Reims. Pero no tenía ni idea de las dificultades que me esperaban: si lo hubiera sabido, no habría puesto encima ni la punta de un dedo.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

¿Qué te llama la atención de la confesión que hace Juan Bautista?
¿Nos ha ocurrido que una persona nos ha ayudado a descubrir otra cosa en la que no habíamos caído?

ORACIÓN

Gracias Juan Bautista por esta enorme lección.

Gracias porque nos invitas a abrir bien los ojos, a evitar seguridades, a dejarnos interpelar por los que nos rodean.

Danos la astucia, para saber cuál es nuestro lugar en el mundo, y sobre todo, ayúdanos, para ser valientes en discernir, dónde serviré yo, más y mejor en la sociedad que me ha tocado vivir.

Una vez más, gracias Juan Bautista por tu testimonio.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!