LOS DATOS DEL DÍA
sábado, 23 de mayo de 2020
REFLEXIONES ALTERNATIVAS PARA ESTE DÍA:
MARÍA, SIEMPRE DISPUESTA
33j. EN BÚSQUEDA

 

Desde nuestra concepción en el vientre materno, se nos han dado tres herramientas que son parte de nuestro ser humano: una brújula, una antena parabólica y una linterna. Las tres herramientas nos ayudan nos solamente a descubrir quiénes somos de verdad, sino la dirección que estamos llamados a seguir si de verdad queremos ser felices.

 

La brújula es ese sentido por el que buscamos incansablemente la verdad de todo, en todas partes. Es como un fuego interior que no nos deja descansar hasta que poco a poco se va haciendo claridad la verdad de lo que somos y de lo que estamos llamados a ser. La brújula interior marca impertérritamente la dirección de la felicidad auténtica incluso cuando nos empeñamos en seguir una dirección distinta. Esa brújula despierta en nosotros una pasión por un sueño que es siempre más grande que nosotros mismos.

 

La antena parabólica es la capacidad de recibir los mensajes secretos que constantemente nos dirige la vida, desde la realidad, para conectarnos con lo que nos rodea y con las personas. La antena parabólica es, en el corazón humano, la capacidad de discernir en las situaciones concretas, aquello que más nos conviene, evitando o abandonando lo que nos hace daño. Así que la antena parabólica interior nos ayuda a salir de nuestras adicciones malignas, de nuestros hábitos y pensamientos autodestructivos, a reconocer los dones que llevamos dentro y que quizás todavía no habíamos explorado ni descubierto. La antena parabólica aparentemente es un elemento pasivo, pero cuando está conectada con nuestro ser “despierto” y “atento” nos señala el camino que nos llevará a la cima de que podemos ser.


La linterna sirve para alumbrar en la oscuridad a corta distancia. Haciendo un traspaso simbólico al mundo de nuestra interioridad, la linterna interior es ese mundo de convicciones profundas que vamos descubriendo a base de errores cometidos, de intuiciones regaladas gratuitamente, de conclusiones a las que llegamos, en un proceso de elaboración racional y existencial, a construir el tejido de nuestra existencia. La linterna interior no puede llevarnos a contemplar el final feliz de nuestra vida, aunque lo intuye. Nuestra tarea fundamental es fiarnos de esa luz tenue pero real que nos alumbra por dentro y nos hace transparentes hacia afuera. Vamos caminando en medio de las sombras, guiados por las luces que en la noche recibimos, mientras éstas son el augurio de un hermoso amanecer.

La brújula, la antena parabólica y la linterna nos hablan simbólicamente de la profundidad de las cosas y de nosotros mismos, sabedores de que a fin de cuentas “las cosas importantes sólo se ven con los ojos del corazón”.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO
  • ¿Cómo tienes tu brújula, la antena parabólica y tu linterna interior?
  • ¿Reconoces los dones que llevas dentro y que quizás todavía no has explorado ni descubierto?
ORACIÓN

Esta es la oración que te dirijo, Señor:
Sacude, sacude las paupérrimas raíces de mi
corazón.
Dame fuerza para llevar con garbo
mis alegrías y mis tristezas.
Dame fuerza para que mis amores
fructifiquen en servicio.
Dame fuerza para no abandonar al pobre
y para no doblar mi rodilla
ante ningún poder insolente.
Dame fuerza para elevar mi mente
por encima de las trivialidades de cada día.
Y dame fuerza para rendir mi fuerza
a tu voluntad, con amor.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!