LOS DATOS DEL DÍA
martes, 12 de enero de 2021
BEATO HERMANO ESCUBILIÓN ROUSSEAU

Buenos días a todos: en los próximos martes lasalianos, vamos a ir conociendo Hermanos de la Salle que vivieron antes que nosotros, y que la Iglesia los ha puesto de ejemplo a todos los cristianos, por lo bien que supieron vivir su vida.

Hoy nos toca el H. Escubilión.

Seguro que más de una vez te has impresionado al oír hablar de los misioneros, de su valentía para dejar cuanto les rodea y aman, lanzándose a la aventura de servir a los demás en países lejanos.

El Hermano Escubilión fue uno de ellos de una forma extraordinaria. A los 36 años dejó su Francia natal para no volver nunca más. Llegó a la isla de La Reunión, en pleno océano Índico (a unos 1000 kilómetros al este de Madagascar), en 1833; allí murió a los 70 años, en 1867.

Cuando llegó, existía aún la esclavitud en la isla. Él no era ningún reformador social, sino un educador cristiano que creía en la dignidad del hombre. Él haría la revolución del amor. Veía la imagen de Dios en los esclavos a quienes manifestaba gran simpatía. Poco a poco, mediante la enseñanza y la catequesis, fue creando en ellos conciencia de su dignidad de hijos de Dios. Mentalizaba a los amos de los esclavos de la injusticia de su situación; instruía a los esclavos, aunque tuviese que ir a sus chozas para darles clase. Su trabajo resultó ser una lenta revolución llena de cariño, sin violencia, y fruto de ello fue la abolición de la esclavitud en 1850.

Se le llama “el apóstol de los esclavos” por su profunda contribución para reconciliar a unos con otros mediante el perdón. Supo amar a Dios amando a los más pobres y humildes, atendiendo a los enfermos y queriendo mucho a los niños que le estaban encomendados. Por todo eso, vale la pena hacerse misionero, aunque tengamos que separarnos de las personas que más queremos.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

¿Qué opinas de la revolución no violenta basada en amar a los demás?
“Quien ha aprendido la cultura es capaz de todo”. ¿Qué significa para ti esta frase?

ORACIÓN

Jesucristo, yo siento tu voz. Tú me has dicho: “Ven y sígueme. Déjalo todo y dalo a los pobres. Quiero que seas sal y luz; confía siempre, porque a tu lado estoy”.

AQUÍ, SEÑOR, TIENE MI VIDA,
QUE QUIERE SER PRESENCIA DE TU AMOR.
SÉ QUE NO ES FÁCIL SEGUIR TUS HUELLAS;
PERO CON TU FUERZA SERÉ FIEL.
TE SERVIRÉ ENTRE LOS HOMBRES;
SIN MIEDO AVANZARÉ,
PORQUE A TU LADO QUIERO CAMINAR.
TE ANUNCIARÉ A MIS HERMANOS LOS HOMBRES, CONTIGO ESTARÉ SIEMPRE.
SEÑOR, SI NO RESPONDO, VUÉLVEME A LLAMAR. AMÉN.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!