LOS DATOS DEL DÍA
Thursday, 8 de April de 2021
LA HORA DE LAS GRANDES DECISIONES

A. ¿Cómo empezaste lo de las escuelas para los niños pobres?

JB. Mi amigo Roland murió y me dejó encargado de su testamento. El había hecho una escuela para niñas huérfanas. Tuve que hacerme cargo de ella. Como tenía mucho dinero e influencias, logré la Patente del Rey para asegurar su futuro. Allí empecé a ver la pobreza. Un día en que estaba en la escuela, vino a verme un señor de Ruán llamado
Adrián Nyel; traía una carta de recomendación de la señora Maillefer, en la que me decía que le ayudase a crear escuelas para niños pobres. Así que abrimos tres escuelas. En aquel tiempo eran maestros los que no podían tener otro trabajo. Eran tan pobres que los tuve que llevar a mi casa. ¡Vaya alboroto que armaron mis familiares! ¡Que qué era eso de mezclarme con esa gentuza! Decían que estaba loco; hasta me quitaron la tutela de mis hermanos y me vi en la necesidad de alquilar una casa marchándome de la mía. Y todo por seguir lo que Dios me estaba pidiendo.

A. Perdona que te corte, ¿pero cómo fue eso del nacimiento de los Hermanos?

JB. Yo veía que aquellos maestros estaban desmotivados; se cansaban pronto y algunos se marcharon. Reglamenté su vida y les hablé para animarlos. Recuerdo un día en que les decía que confiasen en Dios que alimenta a los pájaros y viste a las flores. Me contestaron así: “Es fácil hablar así cuando se es rico y canónigo, teniendo el futuro asegurado como usted”. ¡Uf! Me eché a temblar. En el fondo tenían razón; Dios me estaba pidiendo más. Pasé una temporada criminal. ¿Era posible que Dios me pidiese ser pobre como los niños y los maestros? Reflexioné y recé para ver claro. Hubo noches en que ni dormí pasándomelas en la Iglesia de San Remigio.

A. ¿Qué hiciste?; porque si eras rico, podías abrir escuelas con tu dinero, ¿no?

JB. No, no fue así. Me fui a París a consultar con el Padre Barré, que también estaba preocupado por los niños pobres. El resultado fue que dejé de ser canónigo; dividí la herencia de mis padres entre mis hermanos, y la mía, la repartí en ropa y alimentos a los pobres, aprovechando aquel invierno de frío y hambre. Me quedé sin nada; pobre con los pobres. No sé si podrás comprender esto: Si las escuelas eran obra de Dios, Él las crearía sin mi dinero. Debía, ante todo, confiar en Dios.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

¿Te has parado a pensar que detrás de un enfermo, un mendigo, un... está Dios escondido? ¿A qué eres capaz de renunciar por ayudarlos?

ORACIÓN

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!