LOS DATOS DEL DÍA
Thursday, 8 de April de 2021
EL PICAPEDRERO

‐ ¿Por qué habré nacido picapedrero? refunfuñaba YAMAT, mientras golpeaba con su viejo martillo una dura piedra bajo el sol sofocante.

‐ No es justo que yo lo sea, por haberlo sido mi padre, mi abuelo y todos mis antepasados. Por un puñado de arroz he de estar aquí sudando... Si al menos me pagasen bien... Si fuera rico. ¡Ay, si fuera rico! Tendría una tienda de seda azul como el cielo.

‐ Serás rico. Era la voz de los dioses que habían escuchado el lamento de YAMAT. Yamat no creía en lo que veían sus ojos. La vieja tela de su tienda se había convertido en un espléndido y suave tejido de seda azul como el cielo. Pasó por allí un rico señor del lugar sobre su caballo blanco. No se dignó mirar la tienda de seda. No se inclinó para saludar a YAMAT. Yamat se desesperaba de rabia y de envidia.

‐ Ojalá fuera yo ese rico señor, dueño de este poblado.

‐ Lo serás. Era la voz de los dioses que habían atendido su lamento. Ahora iba orgulloso por los caminos polvorientos del poblado. El galopar del caballo atraía a la gente. Todos se asomaban a las puertas y se inclinaban para saludarle al pasar. Pero el polvo que levantaba su caballo y el sol caluroso, agobiaban su viaje.

‐ Ojalá fuera sol.

‐ Serás sol. YAMAT se sentía un dios poderoso y fuerte. Le gustaba que los hombres admirasen la belleza del amanecer y los colores mágicos de la puesta del sol. Él era el sol.

Pero un día apareció en el cielo un gigantesco nubarrón. Era espeso e impenetrable. El sol dobló sus esfuerzos y desprendió todo su calor. Pero los rayos del sol no podían superar ese obstáculo. El sol se puso rabioso.

‐ Ojalá fuera nube.

‐ Serás nube. Contestaron los dioses. YAMAT era feliz. Se hinchó desmesuradamente, se volvió torrente y se deslizó hacia el valle como una avalancha salvaje.

‐ Ahora sí que soy fuerte.

Pero en su loca carrera hacia el valle una gran piedra obstaculizó su camino. El torrente empujó todo lo que pudo... Se sintió incapaz...

‐ Ojalá fuera piedra.

‐ Lo serás. Contestaron los dioses.

Un día llegó un picapedrero...se sintió hacer pedazos. Yamat se puso a llorar a lágrima viva.

‐ Quiero ser picapedrero, ‐ gritó desesperado.

Y así fue. YAMAT VOLVIÓ A SER PICAPEDRERO. Y empezó de nuevo a golpear con su viejo martillo las duras piedras de la cantera.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

¿Cuál es el mensaje de este bonito relato? ¿Nos puede suceder a nosotros lo mismo que a Yamat?
En nuestro alrededor: ¿percibimos que se hace realidad este relato?

ORACIÓN

Señor, te damos gracias por lo que somos y tenemos.

Ayúdanos a querernos a nosotros mismos, a valorar la cantidad de dones que tenemos, a esforzarnos por seguir puliendo aquellas cosas que no nos gustan de nosotros mismos, pero sobre todo, a ser felices, felices...

Gracias Señor, por ser como somos.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!