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jueves, 16 de septiembre de 2021
REFLEXIÓN 4: GRATUIDAD Y SERVICIO A LOS MÁS POBRES
Reflexión 4 de Inicio de Curso 2018-2019 "Somos La Salle" (3º y 4º ESO)
ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
Acordémonos de que estamos ante la presencia de Dios Adorémosle

“Dad gratis, lo que gratis habéis recibido”

(Ánimo, porque la reflexión de hoy es sólo para valientes. Ponte cómodo.)

De La Salle abrió escuelas gratuitas, pero no fue algo exclusivo de los Hermanos. Existían escuelas gratuitas para los registrados como pobres. Estas escuelas eran mantenidas por la Iglesia. Era el fruto de la toma de conciencia sobre la necesidad de formación cristiana que surgió durante la segunda mitad del siglo XVII.

Pero los Hermanos abren escuelas donde se enseña tanto la religión como saberes profanos, con organización y eficacia. Además no limitaron la admisión a los pobres oficiales, sino que admitieron también a niños no indigentes, por ejemplo, hijos de artesanos y trabajadores estables (y pobres vergonzantes). Aquí está la sorpresa: para todos es gratuita y de calidad. Los padres solamente pagaban los libros, el papel y las plumas; la tinta era gratis para todos. 

Por eso protestó el sindicato de Maestros Calígrafos, porque se admitían a niños cuyos padres podían pagar: por este motivo De La Salle tuvo juicios, procesos y embargos prácticamente toda su vida.

¿Por qué fueron gratuitas sus escuelas?

  1. Por atender las necesidades de “los hijos de los artesanos y pobres”. La mayoría de los alumnos de los Hermanos no podían pagar la escuela de los Maestros calígrafos. De La Salle pone a su alcance medios adecuados de promoción. La escuela primaria no estaba organizada, mucho menos como un servicio público; aunque la Iglesia, por medio de las Parroquias, suplía este servicio mediante las “escuelas de caridad”.
  2. Por razones teológicas o pastorales: La experiencia de fe del Fundador le lleva a tomar cuidado de las escuelas. “Dios se ha dignado poner remedio a tan grave mal [la falta de educación y preparación de los niños] estableciendo las Escuelas Cristianas.” Meditación 194.1 Dios que se da gratuitamente le lleva a “dar de comer al hambriento” (Mateo 25, 23), al que no puede devolvernos el bien. Y que “el gozo de ustedes en esta vida es anunciar gratuitamente el Evangelio, sin que les cueste nada a quienes lo oyen.” Meditación 207,2 (1 Corintios 9,18)
  3. Por la dimensión espiritual: no sólo se trata de gratuidad económica, sino de gratuidad interior, motivacional, espiritual.

Así:

  • Se insiste en no aceptar regalos de los escolares o de sus padres.
  • Se trata de amar sin preferencias, incluso a los repelentes o antipáticos.
  • Ofrecer afecto sin esperar gratitud, no por la propia satisfacción personal, a ejemplo del rostro de Dios que nos muestra Jesús en el Evangelio.

Después de la muerte del Fundador, los Hermanos buscaron el reconocimiento de la nueva comunidad por la Santa Sede. En la Bula de Aprobación del Instituto (1726) se tiene muy presente esta dimensión esencial de la escuela lasallista, aunque se introdujo un equívoco que será fuente de enfrentamientos sobre todo con las autoridades municipales: ¿enseñar gratuitamente sólo a los pobres o a todos?

Hasta mediados del siglo XIX las escuelas de los Hermanos permanecieron literalmente fieles en la gratuidad de la enseñanza.

Terminada la Revolución Francesa la escuela primaria pasó a ser monopolio municipal, en muchas villas la escuela pública fue ofrecida a los Hermanos y, éstos, aceptaron con la expresa condición de que fueran rigurosamente gratuitas.

Al extenderse el anticlericalismo aumentó el interés por la escuela laica y se quiso reducir el campo que la Iglesia ocupaba en la red escolar. Los obispos se preocuparon de mantener fuera de polémica sólo los seminarios.

En 1833 se instaura una nueva ley: la remuneración de los maestros de la escuela primaria municipal descansará en parte sobre la retribución mensual que pagan los padres, solamente los indigentes quedan dispensados. El Hno. Anaclet (Superior General) se esfuerza por interpretar esta ley a favor de la gratuidad. Negocia con cada municipio, amenazando con retirar los Hermanos de las localidades donde la gratuidad no pueda ser mantenida. Renuncia a toda revalorización de la remuneración de los Hermanos que pudiera proceder del recurso a la retribución mensual.

En 1854, el Capítulo General revisa 395 obras afectadas por la nueva obligación de la retribución. Destinó 120.000 francos franceses a ayudar a las Comunidades cuyos ingresos fueran insuficientes para vivir dignamente. Se pide alguna dispensa del voto de gratuidad a Roma, durante 3 años en Francia y 10 en América.

En 1861 hay conflicto con el gobierno francés. El Superior General recibe una carta del ministro rogándole que se someta a la obligación de la retribución bajo pena de ver a los Hermanos excluidos de las escuelas públicas. Se opta por limitar la gratuidad escolar a los pobres solamente, bajo reserva de la aprobación de la Santa Sede.

Los Hermanos no captan los cambios profundos que se están produciendo en la sociedad de finales del siglo XIX. Lo ven todo como cambios provisionales, piensan que tarde o temprano todo volverá a ser como en los orígenes…

En 1901 el Parlamento Francés establece un estatuto nuevo sobre las congregaciones más restrictivo. El Superior General pide aclaración a Roma sobre cómo interpretar explícitamente el voto de enseñar gratuitamente a los pobres. Él mismo ofrece dos posibilidades:

  1. Educar a los pobres únicamente. La escuela debe ser absolutamente gratuita.
  2. Impartir enseñanza gratuita a los pobres sin prohibir recibir a alumnos de pago.

La Santa Sede se decidió por la segunda interpretación. Esta decisión afectó a todas las escuelas de Francia (salvo en las escuelas asumidas por donantes privados) e igualmente en los países donde el Instituto acababa de radicarse y en las que sólo tenía escuelas privadas.

Ya en el siglo XX, el Capítulo General de 1966 vuelve a plantearse cómo servir a los pobres. Se cambia el voto de “enseñar gratuitamente a los pobres” por el de "servicio educativo de los pobres" como parte integrante de la finalidad del Instituto. Se incorporan al análisis simple de las condiciones materiales, los elementos históricos y sociológicos.

En 1986 se incorpora el sentido de asociación al servicio educativo de los pobres.

Hoy nos sentimos interpelados no sólo como educadores individuales, sino como comunidad de educadores; no solamente con los alumnos que tenemos, sino con los que, tal vez, debiéramos tener; no solamente con las necesidades que atendemos, sino con las nuevas necesidades que surgen. En ello nos jugamos nuestra fidelidad al Evangelio y a nuestra herencia.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!