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jueves, 4 de abril de 2024
La canción más hermosa y enigmática de la Semana Santa

Se trata de una de las composiciones musicales más bellas que suenan durante la Semana Santa, especialmente, en Roma. Es el “Miserere Mei, Deus”, compuesto por Gregorio Allegri en 1638 durante el pontificado del papa Urbano VIII.

Es la musicalización del Miserere, el Salmo 51 que se reza en las celebraciones penitenciales. Se compuso para ser cantado en la capilla Sixtina en el Triduo Pascual de Semana Santa.

Solo podía sonar en la Capilla Sixtina e incluso había pena de excomunión para quien difundiera la composición fuera de los muros de la capilla. Pese a todo, se hicieron algunas copias. Por ejemplo, el emperador Leopoldo I de Austria obtuvo una, aunque no se trataba de la más fidedigna.

No fue hasta 1770 cuando un joven niño prodigio consiguió la que hoy en día, con algunos arreglos, suena durante estos días del año. Con solo 14 años el muchacho acompañó a su padre a Roma donde tuvo la oportunidad de escuchar la composición de Allegri en la Capilla Sixtina. La obra llevaba más de un siglo interpretada únicamente por el coro de esta capilla y no había salido de ella.

Ese joven era Wolfgang Amadeus Mozart y solo necesitó escucharla una vez para trasladarla al papel. La transcribió de memoria. Sin embargo, no satisfecho con el resultado, acudió de nuevo a escucharla para hacer las correcciones oportunas a la partitura:

En la Capilla Sixtina, con los papeles en la mano, fue sorprendido por un monseñor. Mozart fue conducido entonces hasta el Papa Clemente XIVquien se quedó maravillado por la pericia del muchacho a la hora de transcribir de memoria tal partitura.

El joven explicó al Pontífice que había hecho la transcripción el día anterior y que había vuelto a la Capilla Sixtina para realizar unas correcciones. El Papa, totalmente asombrado, le concedió la Orden de la Espuela de Oro, una de las más importantes condecoraciones pontificias.

Esa copia original de Mozart no se conserva, pero se tiene constancia de que la que suena es la del genio y probablemente la más ajustada a la original que solamente sonaba en la Capilla Sixtina para unos pocos privilegiados. 

ORACIÓN

Salmo 51 – El Miserere: oración de arrepentimiento
Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
por tu gran corazón, borra mi falta.
Que mi alma quede limpia de malicia,
purifícame de mi pecado.

Pues mi falta yo bien la conozco
y mi pecado está siempre ante mí;
contra ti, contra ti sólo pequé,
lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
Por eso en tu sentencia tú eres justo,
no hay reproche en el juicio de tus labios.
Tú ves que malo soy de nacimiento,
pecador desde el seno de mi madre.
Mas tú quieres rectitud de corazón,
y me enseñas en secreto lo que es sabio.

Rocíame con agua, y quedaré limpio;
lávame y quedaré más blanco que la nieve.
Haz que sienta otra vez júbilo y gozo
y que bailen los huesos que moliste.
Aparta tu semblante de mis faltas,
borra en mí todo rastro de malicia.

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,
renueva en mi interior un firme espíritu.
No me rechaces lejos de tu rostro
ni me retires tu espíritu santo.
Dame tu salvación que regocija,
y que un espíritu noble me dé fuerza.

Mostraré tu camino a los que pecan,
a ti se volverán los descarriados.
Líbrame, oh Dios, de la deuda de sangre,
Dios de mi salvación,
y aclamará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios
y cantará mi boca tu alabanza.
Un sacrificio no te gustaría,
ni querrás si te ofrezco, un holocausto.
Mi espíritu quebrantado a Dios ofreceré,
pues no desdeñas a un corazón contrito.

–Salmo 51,1-19.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!